Hoy, 29 de mayo, Costa Rica conmemora el Día Nacional de la Persona con Discapacidad, fecha establecida por ley desde 2008 que nos invita a una reflexión profunda y a una acción urgente.

Más allá de ser un simple recordatorio, este día es un espejo que nos muestra la realidad de miles de personas en nuestro país y nos desafía a construir una sociedad verdaderamente inclusiva.

En la Fundación Justicia y Género, entendemos que la lucha por los derechos de las personas con discapacidad es, intrínsecamente, una lucha por la justicia y la igualdad de género.

Realidad en cifras: el retrato de la discapacidad en Costa Rica

Los datos de la Encuesta Nacional sobre Discapacidad (ENADIS) 2023 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) ofrecen un panorama claro, se estima que el 17,2% de las personas mayores de 18 años en Costa Rica viven con alguna situación de discapacidad, lo que representa a más de 676,000 individuos adultos.

Esta cifra, que se mantiene constante desde 2018, nos obliga a reconocer que las barreras persisten y que la inclusión plena sigue siendo un desafío.

Es crucial observar que la prevalencia de la discapacidad se duplica en la población de 65 años y más, alcanzando el 37,4%.

Pero, ¿qué sucede cuando cruzamos esta realidad con la perspectiva de género? La ENADIS 2023 revela que aproximadamente el 58% de las personas con discapacidad son mujeres.

Este dato no es menor; nos introduce al concepto vital de la interseccionalidad.

Más allá de la discapacidad, la urgencia de la interseccionalidad

En la Fundación Justicia y Género sabemos que las vulnerabilidades no se suman, se multiplican. Ser una mujer con discapacidad, o pertenecer a un pueblo indígena o afrodescendiente y tener una discapacidad, significa enfrentar múltiples capas de discriminación y exclusión.

Esta es la esencia de la interseccionalidad, reconocer que las identidades se cruzan, creando experiencias únicas de desventaja que deben ser abordadas de manera integral.

Las mujeres con discapacidad, por ejemplo, enfrentan barreras específicas en sus derechos sexuales y reproductivos, a menudo debido a estereotipos de género y discapacidad que las infantilizan o invisibilizan.

Las cifras laborales son contundentes, solo el 32,1% de las mujeres con discapacidad están empleadas, frente al 52,4% de los hombres con discapacidad.

Esta brecha no solo es una injusticia, sino que las empuja a una mayor concentración en los quintiles de ingresos más bajos, perpetuando un ciclo de pobreza y exclusión.

Las barreras no se limitan al empleo:

  • Educación: Las personas con discapacidad tienen, en promedio, dos años menos de educación formal. Un alarmante 58,5% de los centros educativos no son accesibles y el 86,7% de las personas adultas con discapacidad no recibe ningún tipo de apoyo educativo específico.
  • Salud y autonomía: Aunque el 93,1% cuenta con seguro, el 57,3% percibe su salud como “regular a muy mala”. Además, el 23,5% de quienes necesitan un producto de apoyo no lo poseen, principalmente por no poder pagarlo (66,4%). La asistencia personal, vital para la autonomía, es en un 92,3% de los casos no remunerada, recayendo la carga en familiares, principalmente mujeres.
  • Discriminación: El 18,6% de las personas adultas con discapacidad reportó haberla experimentado, casi el doble que las personas sin discapacidad. Esta discriminación se manifiesta en prejuicios, desinformación y la negación de la capacidad de llevar una vida independiente.

Justicia y género, el compromiso con la inclusión plena

La Fundación Justicia y Género reafirma que la discapacidad es una cuestión de derechos humanos. El modelo social de la discapacidad nos enseña que el problema no reside en la persona, sino en las barreras que la sociedad impone.

Nuestro trabajo se alinea con el enfoque basado en derechos humanos (HRBA) que promueve el PNUD, el cual subraya que el desarrollo sostenible e integral es imposible sin la plena participación de las personas con discapacidad.

Su exclusión impacta directamente el Índice de Desarrollo Humano de todo el país.

Políticas como la de Igualdad de Género con Enfoque Interseccional del IMAS (PIGI-IMAS 2022-2031) son pasos fundamentales, al reconocer explícitamente la diversidad y la necesidad de “Accesibilidad interseccional” para garantizar el acceso en igualdad de condiciones. Sin embargo, la brecha entre la normativa y la realidad sigue siendo amplia.

¿Qué podemos hacer desde la sociedad civil y la ciudadanía?

  1. Sensibilización activa: Ir más allá de la información. Escuchemos las voces de las personas con discapacidad, permitiendo que sus experiencias guíen nuestras acciones. Campañas como “Eliminemos las barreras” de UNICEF Argentina nos recuerdan la importancia de abordar prejuicios y la invisibilización.
  1. Exigencia y abogacía: Demandemos la plena implementación de la Ley N.º 8671 y otras políticas inclusivas. Exijamos un diseño universal y ajustes razonables en todos los espacios, transporte, educación, servicios de salud y plataformas digitales.
  1. Apoyo a personas cuidadoras: Reconozcamos y apoyemos a quienes brindan asistencia personal, un trabajo mayoritariamente no remunerado y femenino. La sociedad debe exigir políticas públicas que valoren y respalden esta labor esencial.
  1. Enfoque interseccional en cada acción: Al diseñar programas, políticas o iniciativas, preguntémonos cómo impactan a las mujeres con discapacidad, a las personas indígenas con discapacidad, o a quienes enfrentan múltiples desventajas. La justicia no es ciega a la diversidad.

Un futuro sin barreras, nuestro compromiso colectivo

El 29 de mayo es un recordatorio de que la verdadera inclusión es una tarea colectiva. Desde la Fundación Justicia y Género nos comprometemos a seguir trabajando para desmantelar las barreras legales, sociales y culturales que impiden la plena participación de las personas con discapacidad, con un enfoque particular en las mujeres y otras poblaciones históricamente marginadas.

Invitamos a cada lector y lectora a unirse a este compromiso. El futuro que anhelamos, un futuro sin barreras donde cada individuo pueda vivir con dignidad, autonomía y plenitud, es posible si actuamos hoy, con valentía, empatía y un compromiso inquebrantable por la justicia y la igualdad para todas y todos.

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Fuentes:

https://www.cnp.go.cr/acercacnp/politicas/2023_Politica_Inclusion_Social.pdf
https://www.imas.go.cr/sites/default/files/docs/Política%20Igualdad%20de%20Género%20con%20Enfoque%20Interseccional%20IMAS%202022.pdf
https://www.unicef.org/argentina/comunicados-prensa/la-alianza-por-los-derechos-de-las-personas-con-discapacidad-lanza-la-campa%C3%B1a
https://admin.inec.cr/sites/default/files/2024-06/coENADIS2023_Resultados_27062024.pdf